Ya he dejado de ser un alienígena en este pais que más que de plata es dorado, porque cuando sale el sol, pese a encontrarnos inmersos en el invierno, todo reluce con el color del astro rey.
Por fin la cuidad se ha metido en mi, sus calles ya recorren mi sistema circulatorio, ocupando cada rincón de mi cuerpo y fundiéndose en mis recuerdos.
Ya siento los pasos que doy por estas aceras irregulares como propios, mis pies caminan seguros saltando charcos y esquivando adoquines sueltos.
Y es que un mes puede ser mucho o poco tiempo, pero se acerca a infinito cuando te encuentras lejos del hogar.
lunes 15 de septiembre de 2008
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1 comentarios:
Depende de lo que cada cual llame hogar, mi hogar es mi corazón y l@s que moran en el, la ubicación física solo es un pluggin ;)
Un beso perdida!
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