Todo estaba listo a las diez de la mañana del día de la lucha. Las flotas estaban tripuladas, y se acercaron remando, en líneas paralelas, hasta donde se encontraba el presidente, es decir, yo mismo, sentado en un alto trono, ataviado con una armadura dorada, con una capa de púrpura sobre ella. Mi trono se hallaba en el punto en que la orilla se encorvaba hacia el lago y proporcionaba la visión más amplia. Agripinila estaba sentada a mi lado, en otro trono, con un largo manto de tela de oro. Las dos naves almirantes se acercaron a nosotros. La tripulación gritó:
-Salud, César. Te saludamos, a la sombra de la Muerte.
Se suponía que yo debía asentir con gravedad, pero esa mañana me sentía de humor alegre y respondí:
- Lo mismo digo.
Los pillastres pretendieron entender que esto era un perdón general para todos ellos.
-¡Viva César!- gritaron, jubilosos. En ese momento no entendí qué querían decir. Las tropas pasaron ante mi, vitoreándome, y luego los sicilianos formaron al oeste y los de Rodas al este. La señal para el combate fue dada por un tritón mecánico, de plata, que de pronto apareció, desde el fondo del lago, cuando yo oprimí una palanca y soplé en una trompeta de oro. Esto provocó una enorme excitación entre el público. Las flotas se encontraron y la expectación creció. Y entonces... ¿qué piensan que sucedió entonces? ¡Se cruzaron y pasaron de largo, vitoreándome y felicitándose la una a la otra! Me encolericé de veras. Salté del trono y corrí hacia la orilla gritando y maldiciendo.
Claudio el dios y su esposa Mesalina, Robert Graves.
Continuación de la fantástica novela histórica Yo, Claudio. Una forma más que interesante de acercarse a la agitada vida política romana. Quizás un poco espeso en ocasiones, pero correcto en las formas y en el contenido.
Ambos libros, narrados en primera persona, cuentan la vida del que fue emperador romano Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico. En ocasiones cobarde, en otras valiente defensor de la república romana. Tirano y amante esposo de quién tuvo una vida más disipada de lo que él pudo ver (Mesalina). Un par de obras muy interesantes para vivir de cerca la forma de vida en la roma antigua, sus motivaciones de expansión, su cultura, su política... y al fin y al cabo un culebrón sobre traiciones, envenenamientos y ansias de poder.

4 comentarios:
Que quieres que te diga, a mi 'Yo Claudio' me encantó, quizás por la aparición de Calígula, uno de mis emperadores romanos favoritos por ser el que se rió de la república (o eso o estaba totalmente ido). El segundo no lo ha leído, pero quiero hacerlo algún día.
http://img477.imageshack.us/img477/2489/1180550273monkeysgaevo8.gif
Arrrr
Unete al barco marinera!!!
xD
Y pasa por mi blog a firmar de vez en cuando :P
Bisus!
Yo, yo su abuela Livia :P
Primero ví la serie en televisión. Cuando la estrenaron, le pusieron dos rombos (jejejejeje... es que tiene tantos años como el propio Claudio) y mi padre, enamorado de la Historia de Roma, me dejaba verla con él. Ya entonces me impresionó, así que en cuanto pude comprarme el libro, lo devoré y descubrí la genialidad de Robert Graves.
Os recomiendo también "El vellocino de oro" y "La hija de Homero" ;)
Yo me enganché con el gran Robert Graves con "El vellocino de oro"... tendré que continuar con "La hija de Homero"... gracias por la recomendación abuela Livia... ;)
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