jueves 19 de abril de 2007

6'' Cansancio

El telón se baja una vez más dejando tras de sí a la princesa. El público ha aplaudido enfervorecido tras el último acto, ha llorado y reido con las locas peripecias de esta Rapunzel moderna.
Ella se quita el vestido y borra todo rastro de maquillaje. La máscara cae al suelo. El espejo le devuelve la imagen que solo ella conoce. Ya no es la princesa fuerte y resuelta que bajó de la torre para enfrentarse al dragón, ahora es sólo una niña asustada. Dónde el público vio madurez y determinación no quedan más que incertidumbre y defectos.
Observa su rostro con detenimiento, el paso del tiempo se hace evidente en cada uno de los surcos de su piel. Una canción suena una y otra vez de fondo. La misma desde hace años.
Se siente cansada. Le pesan los brazos y las piernas parecen no querer responder. En su mente flotan todavía las palabras tantas veces declamadas, las mismas escenas y las mismas situaciones repetidas una noche tras otra en cuanto se sube el telón.
Quizás... piensa con ilusión... quizás sea hora de cambiar de obra, de buscar un papel que la transporte a otros lugares. Pero... duda por un instante... ¿y si al público no le gusta? ¿y si sólo sabe ser princesa?
¿Y si la obra realmente empieza cuando se baja el telón?.

3 comentarios:

Sombra dijo...

Que bonita historia. Que cantidad de sentimientos espresados en tan pocas palabras.

Usul dijo...

Querida Eliza, dar el paso para dejar de ser una criatura de sueño (en tu caso una princesa en el mío un caballero) es duro, ya que durante años hemos interpretado ese papel, durante toda la vida que conocemos hemos sido ese avatar, ese icono de perfección en busca de la perfección, anhelando construir poderosas torres de enormes fortalezas, deseando ver mil puestas de sol sobre un verde prado mientras de pie y a contraluz apretar el cuerpo de esa persona ideal contra nosotros y darle un beso de los que solo aparecen en cuentos, pero que ha sido lo que hemos encontrado? Sueños que duran lo que una estrella fugaz, castillos construidos con arena cuando la marea esta baja, dragones encantados y sapos que al besarlos se convierten en algo peor, mas pese a que ahora solo tenemos su desprecio, en nuestro corazón les amamos cuando fueron ese sueño, esa promesa.

No amiga Eliza, no es dejar el papel e interpretar otro, tampoco quedarnos estancados en el mismo, puesto que los años no pasan en balde como tu bien dices y surcos de arena como el paso de pequeños hacedores surcan nuestra frente y la comisura de nuestros ojos, pero no por ello el brillo de nuestros ojos ha disminuido cherie, sino que además del fuego que arde en nuestro interior le añadimos el valor de la sabiduría y el conocimiento almacenado durante esta nuestra breve existencia, al menos, no somos como ell@s, estrellas fugaces, debemos hacer madurar al personaje, a ese que interpretamos en el teatro cotidiano que son nuestras vidas, pese a que cuando lleguemos a casa y caiga la mascara, al mirarnos en el espejo sigamos viendo a la misma criatura de sueño, una princesa en tu caso, un caballero en el mió…

Un beso

__m__ dijo...

piensa que la vida de todos y cada uno siempre consiste en un palco escenico donde tan solo uno mismo conoce todas las caras....

Aunque quien no arriesga no gana, si la obra no gusta, si no te encuentras agusto con tu nuevo papel, siempre puedes elegir otra obra y volver a triunfar, o regresar a la obra original....