Tiré el cenicero hacia atrás. La bandeja metálica cayó en mi regazo, desparramando una docena de colillas de cigarrillo manchadas de rouge. Cada uno de estos cigarrillos, fumados por Renata mientras íbamos de la oficina a su casa, me recordaba uno de nuestros coitos. Contemplando este reducido museo de provocaciones y posibilidades, comprendí que la cabina aplastada de mi auto, que parecía un vehículo estrambótico adaptado para una criatura extremadamente deforme, era el paradigma perfecto de los acelerados futuros de mi existencia.
Crash
J. G. Ballard
Un libro en cierto modo desagradable, una amalgama de sexo y tecnología, sangre y semen salpicando la tapicería de un coche.
Un futuro aberrante nos espera a la vuelta de la esquina, en dónde los accidentes y sus consecuencias se entremezclan con las vidas personales de los protagonistas. Asusta el sentir morbo al leer las escenas más grotestas.
Merece la pena por la originalidad del planteamiento. No apto para sensibilidades a flor de piel.


