domingo 23 de septiembre de 2007

14'' Sangre y semen en la tapicería

Tiré el cenicero hacia atrás. La bandeja metálica cayó en mi regazo, desparramando una docena de colillas de cigarrillo manchadas de rouge. Cada uno de estos cigarrillos, fumados por Renata mientras íbamos de la oficina a su casa, me recordaba uno de nuestros coitos. Contemplando este reducido museo de provocaciones y posibilidades, comprendí que la cabina aplastada de mi auto, que parecía un vehículo estrambótico adaptado para una criatura extremadamente deforme, era el paradigma perfecto de los acelerados futuros de mi existencia.

Crash
J. G. Ballard

Un libro en cierto modo desagradable, una amalgama de sexo y tecnología, sangre y semen salpicando la tapicería de un coche.
Un futuro aberrante nos espera a la vuelta de la esquina, en dónde los accidentes y sus consecuencias se entremezclan con las vidas personales de los protagonistas. Asusta el sentir morbo al leer las escenas más grotestas.
Merece la pena por la originalidad del planteamiento. No apto para sensibilidades a flor de piel.

domingo 16 de septiembre de 2007

13'' Crónicas terráqueas

Esa noche había en el aire un olor a tiempo. Tomás sonrió. La idea era divertida. ¿Qué olor tenía el tiempo? El olor del polvo,los relojes, la gente. ¿Y qué sonido tenía el tiempo? Un sonido de agua en una cueva y unas voces que lloraban y una voz muy triste, y unas gotas sucias que caen sobre tapas de cajas vacías, y un sonido de lluvia. Y aún más, ¿a qué se parecía el tiempo? El tiempo se parecía a la nieve que cae calladamente en una habitación negra, a una película muda en un viejo cine, a cien millones de rostros que descienden como globos de Año Nuevo, bajando y bajando hacia la nada. Así era cómo olía el tiempo, cómo sonaba y qué parecía. Y esta noche (y Tomás sacó una mano al viento fuera de la camioneta), esta noche casi se podía tocar el tiempo.
Agosto de 2002. Encuentro nocturno
Crónicas Marcianas

Ray Bradbury

Poesía sobre el tiempo y el espacio. La miseria humana vista a través de la conquista de un planeta no muy lejano. Ambientada magistralmente en nuestro presente (desde Enero de 1999 hasta Octubre de 2026.). ¿Quién no siente el tiempo detenerse tras tan bellas palabras?.

Un viaje por un bucólico y marchito planeta que lleva, no en vano, nombre del dios de la guerra. Etéreos marcianos frente a rudos terráqueos. ¿Quién gana y quién pierde? la respuesta, tras las palabras de Ray Bradbury...

martes 7 de agosto de 2007

12'' Un libro para atraerlos y atarlos

Se cuenta en la Balada de Leithian cómo ella escapó de la casa de Hírilorn; porque recurrió a sus artes de encantamiento e hizo que los cabellos le crecieran muy largos, y con ellos tejió un vestido oscuro que la cubría como una sombra, y que estaba cargado con un hechizo de sueño. Con las hebras que quedaban trenzó una cuerda y la dejó caer desde la ventana; y cuando el extremo se meció sobre los guardianes que estaban sentados bajo el árbol, éstos cayeron en un profundo sopor. Entonces Lúthien abandonó aquella cárcel, y envuelta en la capa de sombras escapó a todas las miradas y desapareció de Doriath.
De Beren y Lúthien
Quenta Silmarillion
J.R.R.Tolkien

Incluso los elfos tienen su lado oscuro. Hasta los hombres pueden ser inmortales.
El Silmarillion para continuar soñando con la Tierra Media. Para quién quiere aprender historias ficcticias y perderse con genealogías inventadas.
Lo mejor, los mapas, los árboles genealógicos, el Índice de nombres y el glosario de términos en Quenya, que dan consistencia a la historia. De estos dos últimos índice las notas que más veces he leído:
êl, elen "estrella". De acuerdo con la leyenda élfica, ele era una exclamación primitiva ("¡mirad!"), emitida por los elfos cuando vieron las estrellas por primera vez. De ésta derivaron las palabras êl y elen, que significaban "estrella", y los adjetivos elda y elena, "de las estrellas". Estos elementos aparecen en múltiples nombres.
Eldar De acuerdo con la leyenda élfica, el nombre Eldar, "Pueblo de las Estrellas", les fue dado a los Elfos por el Vala Oromë. No obstante designó sólo a los Elfos de los Tres Linajes (Vanyar, Noldor y Teleri) que iniciaronla gran marcha hacia el oeste desde Cuiviénen (permanecieran o no en la Tierra Media), con exclusión de los Avari. Los Elfos de Aman, y todos los Elfos que alguna vez habitaron Aman se llamaron los Altos Elfos (Tareldar) y Elfos de la Luz (Calaquendi).

¿Seré quizás una hija de las estrellas?

martes 26 de junio de 2007

11'' Confusión en el metaverso.

Neal Stephenson (Maryland, 1959), escritor norteamericano, normalmente encuadrado en el género de la ciencia ficción, o en el postcyberpunk, aunque cuenta con novelas que podrían considerarse "ficción histórica" y algún ensayo sobre informática.
En sus novelas destacan y se entremezclan referencias históricas y tecnológicas. En mi opinión consigue hacerlo de forma magistral y contrastada, sin dejar cabos sueltos y con la sensación de haber aprendido algo importante tras cada capítulo.
El comienzo de cualquier libro suyo supone una nueva aventura, ya sea descifrando códigos en la segunda guerra mundial (en el Criptonomicon) o navegando en el metaverso en un futuro no tan lejano (Snow Crash).
En sus novelas de cienciencia ficción inventa un lenguaje propio que consigue trascender.
Su forma de escribir resulta peculiar y característica. Es al mismo tiempo correcta y lúcida, consiguiendo imprimir de una personalidad increíble a sus personajes gracias a ciertos guiños mundanos que él se puede permitir, decantándose siempre por antihéroes humanos, en general genios con defectos, como cualquier hijo del vecino. Aunque en ocasiones puede resultar un poco denso por ser demasiado técnico o descriptivo.
El comienzo de cualquiera de sus textos me genera la sensación de hallarme de nuevo en casa. Por ahora es de los pocos autores que ha sido capaz de emocionarme con todas sus palabras y que consigue arrancarme sonrisas incluso en un autobús lleno de gente.

Bibliografía:
  • La gran U (1984).
  • Zodiac (1988).
  • Snow Crash (1992).
  • La era del diamante - Manual ilustrado para jovencitas (1995).
  • En el principio fue la línea de comandos (1999).
  • Criptonomicón (1999).
  • Ciclo Barroco: Quicksilver (2003), publicada en español en tres volúmenes (Azogue, El Rey de los Vagabundos y Odalisca), The Confusion (2004), publicada en español en dos volúmenes (La Confusión I y La Confusión II ), The System of the World (2004), publicada en español en tres volúmenes (El Oro de Salomón, Moneda y El Sistema del Mundo).
Además cuenta con otras dos novelas publicadas bajo el pseudónimo de Stephen Bury y en colaboración con su tío J. Frederick George: Interfaz (editado recientemente en España bajo su nombre real) y La tela de araña.
En breve prometo reseñar alguna de sus obras.

martes 22 de mayo de 2007

10'' Yo, Claudio... y tu?

Todo estaba listo a las diez de la mañana del día de la lucha. Las flotas estaban tripuladas, y se acercaron remando, en líneas paralelas, hasta donde se encontraba el presidente, es decir, yo mismo, sentado en un alto trono, ataviado con una armadura dorada, con una capa de púrpura sobre ella. Mi trono se hallaba en el punto en que la orilla se encorvaba hacia el lago y proporcionaba la visión más amplia. Agripinila estaba sentada a mi lado, en otro trono, con un largo manto de tela de oro. Las dos naves almirantes se acercaron a nosotros. La tripulación gritó:
-Salud, César. Te saludamos, a la sombra de la Muerte.
Se suponía que yo debía asentir con gravedad, pero esa mañana me sentía de humor alegre y respondí:
- Lo mismo digo.
Los pillastres pretendieron entender que esto era un perdón general para todos ellos.
-¡Viva César!- gritaron, jubilosos. En ese momento no entendí qué querían decir. Las tropas pasaron ante mi, vitoreándome, y luego los sicilianos formaron al oeste y los de Rodas al este. La señal para el combate fue dada por un tritón mecánico, de plata, que de pronto apareció, desde el fondo del lago, cuando yo oprimí una palanca y soplé en una trompeta de oro. Esto provocó una enorme excitación entre el público. Las flotas se encontraron y la expectación creció. Y entonces... ¿qué piensan que sucedió entonces? ¡Se cruzaron y pasaron de largo, vitoreándome y felicitándose la una a la otra! Me encolericé de veras. Salté del trono y corrí hacia la orilla gritando y maldiciendo.

Claudio el dios y su esposa Mesalina, Robert Graves.
Continuación de la fantástica novela histórica Yo, Claudio. Una forma más que interesante de acercarse a la agitada vida política romana. Quizás un poco espeso en ocasiones, pero correcto en las formas y en el contenido.
Ambos libros, narrados en primera persona, cuentan la vida del que fue emperador romano Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico. En ocasiones cobarde, en otras valiente defensor de la república romana. Tirano y amante esposo de quién tuvo una vida más disipada de lo que él pudo ver (Mesalina). Un par de obras muy interesantes para vivir de cerca la forma de vida en la roma antigua, sus motivaciones de expansión, su cultura, su política... y al fin y al cabo un culebrón sobre traiciones, envenenamientos y ansias de poder.

martes 15 de mayo de 2007

9'' Mesura

Mesura rima con cordura y locura.
Sin pausa cubro mi piel de los más vivos colores. Dicen que el arcoiris espanta a las fieras, les infunde temor la mera visión de colores dispares brillando en la lejanía.
Con mesura peino mis cabellos y trazo líneas paralelas a lo largo de mi cara, cada una por una víctima. Cada cual más gruesa en representación de los años transcurridos tras cada incidente.
Sin paciencia aparto a manotazos cientos de mosquitos. Pobres incautos que intentan alimentarse de mi podrida sangre. Más quisiera yo, que servir de alimento a tan noble animal. Mi sangre hace tiempo que se ha vuelto veneno y de ella ningún nutriente se puede sacar. No sirve más que para hacer que mi corazón siga bombeando y mis neuronas sientan la ilusión de una vida, el reflejo de un ser humano.
Con cordura me enfrento a San Jorge y al dragón. La imaginería lleva años mostrando la derrota del dragón a manos de San Jorge. Pero yo sé que no es cierto. ¿Por qué querría el Santo hombre dar muerte a aquel que da sentido a su vida?. Así pues juntos dirigen mis pasos y yo lucho con ellos por ganar terreno, por recuperar el control. La batalla va de la mano con las canciones más alegres, pues siempre es motivo de dicha enfrentarse a tan nobles e inmortales oponentes.
Sin voz al final del día. Sin palabra cuando llega la noche. Sólo el viento gime tras las ventanas intentando infundirme miedo. Pero aunque mis cuerdas vocales no puedan expresar furia, rabia ni fuerza, mis ojos aún capaces, emiten toda la luz que pueden para ahuyentar tan mal augurio. Por fin la familia duerme tranquila. Todos reposan en sus lechos sabiendo que yo vigilo su descanso.
Con locura termina todo, cuando el último de los héroes ya se ha muerto y los demás mortales duermen. Sola en mi cuna consigo por fin pronunciar una palabra, que consigo trae la liberación y el descanso.
La palabra no la recuerdo. Pero no importa, sigo muda y durmiendo.

domingo 29 de abril de 2007

8'' Informe de estado

En el rincón más luminoso de las casa hay una mesa redonda con dos sillones mullidos a los lados, rojo sobre blanco que invita a la lectura. A la izquierda la galería deja entrever la suave salida de la ría y la frondosa vegetación primaveral. Una glicinia pinta de violeta la estampa, enmarcada dentro de la casa por fotos de las distintas edades de la familia, una de los cinco en un parque de Santiago, en blanco y negro, las fotos de las hijas con sus galas de licenciatura y el matrimonio sonriente en algún viaje
Sobre la mesa reposa una bandeja plateada, al lado del portátil encendido y en marcha.
Sobre la bandeja una tetera rebosante de té negro inglés, una taza con su plato a juego y el azucarero. Todo perfectamente alineado y a golpe de vista desde el sillón orejero en que ella se encuentra leyendo.
Entre medias el tabaco (lucky en cajetilla blanda), el mechero y el móvil. Varios cables se enredan encima del tapete rojo dando fe de que la tecnología también ha llegado hasta este rincón del norte.
Con las piernas cruzadas sobre el sillón mantiene su mirada atenta al libro que esos días ocupa su mente. Vive con Claudio los nervios por la próxima incursión romana a Bretaña y se indigna al descubrir las infidelidades de su esposa Mesalina. A un lado el reproductor de mp3 llena sus oidos con las últimas adquisiciones, metal progresivo con ciertos toques góticos que su mente va absorbiendo lentamente, disfrutando de cada nota.
Así pasa el día, intercalando párrafos del libro con sorbos de amargo té, parándose de vez en cuando a escuchar una determinada melodía mientras da una calada a un pitillo recién encendio. Vacía su mente de la rutina diaria en la cuidad, en un intento de olvidar la lucha cotidiana en la cuesta de la vida. Quizás en esto consista ser feliz.